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Piove!!!

Sin querer

Cuando volvás por casa

y el guayabo y los libros vuelvan a crecer

y ya no tengan las goteras

la latitud del iris y del techo.

 

Cuando volvás por casa

y desempaqués de nuevo tus olvidos

como si nunca me hubieras olvidado nunca.

 

Cuando sin querer y sin quererme

me abracés de nuevo frente a la cocina verde,

me repitás palabra por palabra, inagotable y frágil,

oxidada y callada, ese poema

que aprendiste de memoria de tu cuerpo.

 

Cuando sin querer y sin quererme,

cuando volvás por casa.